lunes, 20 de agosto de 2012

El rey de la patagonia:Otra idea para construir la nación.

Existieron desde fines del siglo XVIII, intereses geopolíticos por controlar la región patagónica. El jesuita Falkner, lo enunció muy claramente: “si laguna nación pensara apropiado poblar este país, ello podría ser causa de perpetua alarma para los españoles”. Sembrada esta preocupación desde tierras británicas, España decidió protegerse: en 1789 se fundaron los puertos de San Julián en Santa Cruz, San José, en el Chubut y Patagones-Viedma. Pero no habría otra ambición territorial explícta hasta 1858, cuando tuvo lugar la extravagante aventura de un escribano francés, Orellie Antonie de Tounens que se autoproclamó monarca del pueblo mapuche.
Alianza para un reino patagónico: Orellie Antonie de Tounens había leído “La Araucana” de Ercilla, y probablemente motivado por el espíritu épico y el deseo de aventura sintió la necesidad de buscar su destino (y liderazgo) en la exótica patagonia. Por aquellos años, muchas de las tierras australes estaban aún bajo control indígena, resistiendo no con poca dificultad a la presión del ejercito argentino en oriente y el chileno en occidente. Por ello, cuando Orellie, de 33 años, llegó a Chile, entró en contacto con varios loncos (caciques) mapuches en plena resistencia, y negoció con ellos una alianza: el 17 de noviembre de 1860, fundaron una monarquía constitucional y Orellie, autoproclamado rey de Araucania, sería el blanco que ayudaría a los mapuches a independizarse. Más tarde, anexaría a su reino a las tierras occidentales, basado en el supuesto de que todos los aborígenes querrían adherirse a su proyecto. Finalmente, le declaró la guerra al ejército chileno aún careciendo de recursos que le permitieran defender sus pretensiones territoriales. Las autoridades chilenas lo enviaron a un manicomio en Santiago. Luego fue rescatado por el cónsul francés.
Segundo intento: Una década más tarde, Orellie regresó a Chile para recuperar su reino. Es posible que hubiera reunido algunos adeptos expansionistas en Francia, pero aparentemente nunca los suficientes como para llevar adelante semejante empresa. Contó con el apoyo de los loncos Lemunao y Reuquecura, que lo ayudaron a llegar a través del paso Llaima, frente a Moquehue hasta Quilapan, cerca de Melipeuco. Nunca llegaron las armas y la artillería de Napoleón III, como se esperaba... y otra vez, Orellie fue finalmente arrestado por el ejercito chileno. De todas formas, lograría escapar con el auxilio de Calfucurá luego de lo cual, regresaría a Francia.
Herederos sin reino En 1874 trataría otra vez de llegar a Chile, pero sería deportado desde Argentina. Del cuarto y último viaje, terminaría regresando muy enfermo para morir en Tourtoirac en 1878. Es curioso que un pariente de Orellie, Gustave Achille Laviarde, autoconsiderado heredero del reino, hubo concedido títulos y territorios en la patagonia, aún sin nunca haber pisado sus propios dominios. En 1989, Philippe Boiry, un descendiente en línea directa de Achille, visitó por primera vez aquel que hubiera podido ser su reino patagónico.

“La película del rey” puede verse online en:
 http://www.youtube.com/watch?v=zctXKwS7ra0&feature=related
TÍTULO La película del Rey AÑO 1986              DURACIÓN 104 min.
DIRECTOR Carlos Sorin
GUIÓN Carlos Sorin, Jorge Goldenberg MÚSICA Carlos Franzetti FOTOGRAFÍA Esteban Courtalon
REPARTO Ulises Dumont, Miguel Dedovich, Julio Chávez, Villanueva Cosse, Roxana Berco, Ana María Giunta
PRODUCTORA Motion Pictures
PREMIOS 1986: Venecia: Mejor Ópera prima 1987: Goya a la mejor película extranjera de habla hispana
GÉNERO Drama | Cine dentro del cine
SINOPSIS Narra la historia legendaria de un ciudadano francés, Oreille Antoine de Tounens, que en 1860 se autoproclamó rey de la Patagonia y Araucania es tomada por un director que viaja al sur para filmarla. Los entretelones de la filmación, con problemas financieros, técnicos y deserciones dentro del elenco, empiezan a tener paralelismos con el tema de la película. El director queda prácticamente sólo en una geografía que lo lleva al borde de la locura... Opera prima del director Carlos Sorín, premiada en los festivales de Venecia y de La Habana, y ganadora del Premio Goya al mejor film latino.

El documental “Un Rey para la Patagonia” (2011) puede verse online en: http://www.mirocine.net/2011/10/un-rey-para-la-patagonia-pelicula.html
DIRECTOR Lucas Turturro MÚSICA Mariano Godoy
FOTOGRAFÍA Clara Bianchi
REPARTO Tomás Eloy Martínez, Nelly Fresán, Galo Martínez, Mary Tapia, Carlos Sorín PRODUCTORA Geometrías del Señor Sur / Universidad del Cine / INCAA ESTRENO INTERNACIONAL EN SALAS DE CINE AÑO 2011
TÍTULO ORIGINAL Un rey para la Patagonia
Un día apareció un hombre de más de 60 años, era Juan Fresán. Vino cargando once latas oxidadas con material fílmico. Fresán quería terminar su film La Nueva Francia, rodado en los años 70 junto a Carlos Sorín y Jorge Goldenberg, entre otros. Su inconcluso film era sobre el Rey de la Patagonia, un francés llamado Orllie Antoine que se autoproclamó rey en 1860, pero a Fresán le faltaban piezas, se había perdido parte del material.

viernes, 10 de agosto de 2012

Revelan que hubo 2 especies de homínidos junto al homo erectus

Lo afirma un estudio realizado sobre un cráneo y dos maxilares que tienen entre 1,83 y 1,95 millones de años. Para los científicos, este hallazgo demuestra que la evolución humana “no es la línea recta que antes se creía”. The New York Times. Especial. - 09/08/12
En los últimos 40 años los científicos sospechaban que sus modelos para el árbol genealógico humano más inmediato –desde el Homo habilis hasta el Homo erectus y el Homo sapiens– estaban muy simplificados. Y el descubrimiento de tres nuevos especímenes fósiles, anunciado ayer, constituye la prueba más contundente de las líneas de evolución múltiples de nuestro género, Homo. Los fósiles demostraron que había como mínimo dos especies Homo contemporáneas, además del Homo erectus, viviendo en Africa Oriental hace ya dos millones de años. Entre los especímenes, descubiertos en piedra arenisca de Koobi Fora, en Kenia, había un cráneo de un ejemplar juvenil tardío con una caja cerebral relativamente grande y una cara larga y chata, al que se designó como KNM-ER 62.000 (para abreviar, 62.000). Presenta un parecido sorprendente con el enigmático cráneo conocido como 1.470 que, desde su descubrimiento en 1972, ha sido el centro de un debate sobre linajes múltiples. Si el cráneo 62.000 demostró que 1.470 no era un único individuo, los otros dos especímenes parecen haber aportado la prueba vital que faltaba. El 1.470 no tenía maxilar inferior. Sorpresa: los nuevos hallazgos incluyeron un maxilar inferior casi completo (60.000) –considerado como la mandíbula más completa de un Homo primitivo hallada hasta hoy– y una parte de otro maxilar inferior (62.000). Los fósiles fueron recogidos entre 2007 y 2009 por un equipo encabezado por Meave y Louise Leakey, las paleontólogas madre e hija del Koobi Fora Research Project y miembros de una famosa familia africana buscadora de fósiles. Tras buscar “mucho y durante largo tiempo” fósiles que confirmaran los rasgos de 1470 y mostraran cómo eran sus dientes y su maxilar inferior, “por fin tenemos respuestas”, dijo Meave. La cuestión, dijo Susan C. Antón de la New York University, integrante del equipo, es cómo estructura este descubrimiento la interpretación del lugar de 1.470 en el mundo inicial de Homo. “Estos fósiles son anatómicamente como 1.470, y ahora tenemos algunos dientes”, dijo. “Estamos más seguros de que 1.470 no fue único, y no todo 1.470 es grande”. En su primer informe formal, la Dra. Leakey y sus colegas escribieron en la revista Nature: “Estos tres especímenes contribuirán enormemente a la reevaluación de la filogenia y la radiación inicial del género Homo”. Optaron por no asignar los fósiles a ninguna especie nueva o existente hasta que se realice un análisis más exhaustivo sobre los homínidos contemporáneos. El espécimen 1.470 tenía 2 millones de años; la nueva cara y el maxilar fragmentado tienen 1,9 millón a 1,95 millón de años; el maxilar inferior mejor preservado es más joven, 1,83 millón de años. Fred Spoor, integrante del equipo de descubrimiento que dirigió el laboratorio de análisis, dijo en una teleconferencia que la investigación había demostrado claramente que “la evolución humana no es la línea recta que antes se creía”. África del Este, en cambio, “era un lugar muy poblado, con múltiples especies”, dijo. Si bien algunos especialistas en orígenes humanos pusieron en duda que la escasa evidencia sea suficiente para respaldar las nuevas conclusiones, Ian Tattersall del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, afirmó: “Este nuevo material ciertamente da consistencia a la idea, que va ganando terreno desde hace tiempo, de que en el historial de Koobi Fora están presentes múltiples linajes de Homo primitivo”. El doctor Tattersall continuó: “Y respalda la opinión de que la historia inicial de Homo implicó una fuerte experimentación con el potencial biológico y de comportamiento del nuevo género, y no un proceso lento de refinamiento de un linaje central”. Bernard Wood, de la George Washington University, que ha realizado un estudio a fondo de los antecedentes de fósiles de Homo, escribió en un artículo complementario en Nature: “En suma, la anatomía de los especímenes avala la hipótesis de múltiples especies Homo primitivas”. Publicado por el diario Clarín el 9 de agosto de 2012 / Sociedad/ pág.40

sábado, 24 de marzo de 2012

Primeros hombres en la Web















Ingresa a las siguientes páginas y resuelve las actividades propuestas:

a) www.portalplanetasedna.com.ar

Clickea en Los menú y selecciona Historia Antigua y luego Origen y Evolución del hombre

1 .Anota algunas de las características de: HOMO HABILIS, HOMO ERECTURS, HOMO SAPIENS.

2. Compáralos con los datos registrados en los manuales. ¿Hay diferencias? ¿Cuáles?

3. Observa las imágenes en el apartado CRÁNEO GORILA FRENTE A CRÁNEO HUMANO y comenta qué semejanzas existen entre la dentadura del gorila y la del hombre.

b) http://sepiensa.org.mx/contenidos/historia_mundo/prehist/neolitico/neolit_3.htm

1. Anota en qué regiones aparecieron los primeros cultivos y qué productos fueron.

c) Ingresa a www.youtube.com.es y observa los videos indicados para realizar las
actividades:

Video 1: El Neolítico- www.artehistoria.com
• Explica brevemente las características que tuvo el Neolítico en España.


Video 2: Neolítico 2- cneyra2911
• Explica las características del Neolítico en Perú
• ¿Qué diferencias existieron entre estas dos regiones?

La guerre du feu (conocida en español como La guerra del fuego o En busca del fuego) es una película francesa de Aventuras de 1981 dirigida por Jean-Jacques Annaud y protagonizada por Everett McGill, Ron Perlman, Nameer El-Kadi y Rae Dawn Chong. Está basada en la novela homónima de J. H. Rosny, traducida al castellano como La conquista del fuego. En este fragmento de la película podemos ver el modo de vida de los neanderthales y su lucha por sobrevivir. El fuego garantiza poder, pero también la lucha por conservar u obtener este recurso puede serardua.

sábado, 26 de marzo de 2011

Problemas ambientales: ¿No hay salida?


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El problema ambiental es una temática de discusión continua en los medios de comunicación, como así también en ámbitos académicos. Todos, o casi todos, coincidimos en la existencia del problema, pero muy poco se hace para resolverlo. Si bien en los últimos años se han implementado algunas medidas concretas, éstas son insuficientes.

Para analizar y complejizar el tema me parece interesante repasar algunas consideraciones planteadas por Wallerstein (sociólogo y científico social histórico estadounidense. Principal teórico del análisis de sistema-mundo).Mucho se lee y se publica en diarios y revistas,pero me parece interesante su analisis, ya que supera la mera descripción microhistórica y la contextualiza en un proceso histórico más amplio dentro del capitalismo.

Wallerstein,Immanuel. Ecología y costes de producción capitalistas. Trabajo presentado por el profesor Wallerstein en las jornadas PEWS XXI, "The Global Environment and the World-System," Universidad of California, Santa Cruz, 3 a 5 de abril, 1997. Publicado en Iniciativa Socialista, número 50, otoño 1998 ( resumen).

Casi todo el mundo acepta hoy que durante los últimos 30 años se ha producido una grave degradación del entorno natural en que vivimos, a forteriori si hablamos de los últimos cien o quinientos años. Así es, a pesar de los frecuentes e importantes inventos tecnológicos y de una expansión del conocimiento científico que podrían habernos hecho creer que conducirían hacia una consecuencia totalmente opuesta. Uno de los resultados de esto es que actualmente, a diferencia de lo que ocurría hace 30, 100 o 500 años, la ecología se ha convertido en un problema político importante en muchas partes del mundo. Incluso, existen movimientos políticos razonablemente significativos organizados esencialmente en torno a la defensa del medio ambiente para impedir una mayor degradación e intentar revertir la situación en la medida en que sea posible.

Generalmente, el planteamiento de los verdes y de otros movimientos ecologistas incluye ambos aspectos: nivel creciente de peligro (por ejemplo, agujeros en la capa de ozono, efecto invernadero, fusiones atómicas) y soluciones potenciales.

Comencemos recordando dos aspectos elementales del capitalismo histórico. Uno es bien conocido: el capitalismo es un sistema que tiene una necesidad imperiosa de expansión en términos de producción total y en términos geográficos, a fin de mantener su objetivo principal, la acumulación incesante. El segundo aspecto se toma en cuenta menos frecuentemente. Para los capitalistas, sobre todo para los grandes capitalistas, un elemento esencial en la acumulación de capital es dejar sin pagar sus cuentas. Esto es lo que yo llamo los trapos sucios [dirty secret] del capitalismo.

¿Pero qué cosas limitan los costes totales? En esto, juega un papel importante el precio del trabajo, que, evidentemente, incluye el precio del trabajo incorporado en los diferentes inputs. Sin embargo, el precio establecido en el mercado de trabajo no depende exclusivamente de la relación entre oferta y demanda, sino también del poder negociador del movimiento obrero. Éste es un tema complicado, pues son muchos los factores que influyen sobre la fuerza de ese poder negociador. Lo que puede decirse es que, a lo largo de la historia de la economía-mundo capitalista, ese poder de negociación ha aumentado como tendencia secular, a pesar de las subidas y bajadas propias de sus ritmos cíclicos. Hoy, a la entrada del Siglo XXI, esta fuerza está a punto de iniciar un movimiento singular ascendente, a causa de la desruralización del mundo.

Hay dos tipos diferentes de operaciones para la preservación del medio ambiente. El primero consiste en limpiar los efectos negativos de una actividad productiva (por ejemplo, combatiendo las toxinas químicas subproducto de la producción, o eliminando los residuos no biodegradables). El segundo tipo consiste en invertir en la renovación de los recursos naturales que han sido utilizados (por ejemplo, replantando árboles). Los movimientos ecologistas han planteado una larga serie de propuestas específicas dirigidas hacia esos objetivos. En general, estas propuestas encuentran una resistencia considerable por parte de las empresas que podrían ser afectadas por ellas, porque estas medidas son muy costosas y, por tanto, llevarían a una reducción de producción.

La verdad es que las empresas tienen esencialmente razón. Estas medidas son, desde luego, demasiado costosas, si se plantea el problema en términos de mantener la actual tasa media de ganancia a nivel mundial. Sí, son extremadamente costosas. Dada la desruralización del mundo y sus ya importantes efectos sobre la acumulación de capital, la puesta en práctica de medidas ecológicas significativas y seriamente llevadas a cabo, podría ser el golpe de gracia a la viabilidad de la economía-mundo capitalista. Por lo tanto, con independencia de las posiciones que sobre estos temas expresen los departamentos de relaciones públicas de determinadas empresas, lo único que podemos esperar de los capitalistas en general es un constante hacerse el remolón.

De hecho, estamos ante tres alternativas:

- Una, los gobiernos pueden insistir en que todas las empresas deben internalizar todos los costes, y nos encontraríamos de inmediato con una aguda disminución de beneficios.

- Dos, los gobiernos pueden pagar la factura de las medidas ecológicas (limpieza y restauración más prevención), utilizando impuestos para ello. Pero si se aumentan los impuestos, entonces, o bien se aumentan sobre las empresas, lo que conduciría a la misma reducción de las ganancias, o bien se aumentan sobre el resto de la gente, lo que posiblemente conduciría a una intensa rebelión fiscal.

- Tres, podemos no hacer prácticamente nada, lo que conduciría a las diversas catástrofes ecológicas de las que los movimientos ecologistas nos han alertado.

Hasta ahora, la tercera alternativa es la que ha predominado. En cualquier caso, esto explica por qué digo que "no hay salida", queriendo decir que no hay salida dentro del entramado del sistema histórico existente.

Algunas conclusiones de Wallerstein:
¿No hay salida? No hay salida dentro de la estructura del sistema histórico existente. Pero resulta que estamos en el proceso de salir de este sistema. La verdadera pregunta que se nos plantea es la de ¿a dónde llegaremos como resultado de este proceso?. Aquí y ahora debemos levantar el estandarte de la racionalidad material, en torno al cual debemos agruparnos. Una vez que aceptemos la importancia de recorrer el camino de la racionalidad material, debemos ser conscientes de que es un camino largo y arduo. Involucra no solamente un nuevo sistema social, sino también nuevas estructuras de conocimiento, en las que la filosofía y las ciencias no podrán seguir divorciadas, y retornaremos a la epistemología singular en pos del conocimiento utilizada con anterioridad a la creación de la economía-mundo capitalista. Si comenzamos a recorrer este camino, tanto en lo que se refiere al sistema social en que vivimos como en cuanto a las estructuras de conocimiento que usamos para interpretarlo, necesitamos ser muy conscientes de que estamos ante un comienzo, no, de ninguna manera, ante un final. Los comienzos son inciertos, audaces y difíciles, pero ofrecen una promesa, que es lo máximo
Videos sugeridos:

* Resumen de la película “Una verdad incómoda” Al Gore en www.youtube.com: http://www.youtube.com/watch?v=H0jDnbIsL1M




* Visión opuesta a la teoría de calentamiento global de David Icke “Calentamiento Global = Fraude Global”   http://www.youtube.com/watch?v=c76i9rZebac&feature=related

domingo, 23 de mayo de 2010

Bicentenario de la Revolución de Mayo

Todo lo que nos rodea -cosas, sitios, personas- tiene un pasado. Aprender a analizarlo, a comprenderlo e investigarlo nos permite afirmar nuestra identidad o sentir la necesidad de modificarla.
Así, este año re visitamos el 25 de Mayo de 1810, recuperando viejas tradiciones para ponerlas bajo la lupa y mirarlas en detalle, para animar la polémica, para estimular el pensamiento crítico, para pensar que los héroes (de bronce) alguna vez fueron de carne y hueso.
La Revolución de Mayo de 1810 fue un hecho crucial en la historia argentina. No se trata de un acontecimiento aislado, sino que forma parte de un proceso de transformación más amplio.
¿Explica el peinetón si con el 25 de Mayo de 1810 comienza la idea de soberanía en el Virreinato del Río de La Plata?
¿Consigue esclarecer el cabildo de cartulina y papel glacé los intereses de la Primera Junta?
¿Tenían paraguas los "manifestantes" de la plaza?
¿De qué color eran las escarapelas que repartieron Franch y Beruti?
Sin duda se trata de recortes cuya fortaleza, en gran medida, consiste en su capacidad para facilitar el acceso a la explicación. Quizás, entonces, la clave sea pensar en las multiplicidad de miradas para acercarse más. Para reflexionar críticamente sobre las múltiples causas y sus consecuencias.

El Bicentenario nos obliga a repensar nuestra historia y dar lugar a aquellas voces que fueron acalladas en el Primer Centenario por la historiografía del momento. A construir una mirada integradora.

La historia es una construcción de los distintos actores sociales. La historia, al igual que la patria, la construye cada uno de nosotros en sus labores diarias, en las urnas, en el barrio y en la escuela.

Cada uno de nosotros, desde el lugar que ocupa colabora para formar una sociedad más justa y un país más grande.

jueves, 28 de agosto de 2008

Roberto Arlt: representante e imagen proyectual de la cultura porteña de entreguerra.

En este trabajo se intentarán analizar los procesos de transformación que experimentó Buenos Aires en el plano de las ideas, los textos y las prácticas culturales, a través de la producción de Roberto Arlt y de la construcción de un nuevo público lector.

Nos interesa responder algunas preguntas con el objeto de: comprobar y/o refutar, intentando reconstruir aquellas dimensiones de la experiencia frente a las nuevas prácticas culturales, frente a la aparición de un nuevo publico lector potencial, nuevas revistas y editoriales, como así también nuevos escritores entre los que se encuentra Roberto Arlt.

Algunas de las preguntas que motivaron el desarrollo del presente trabajo son:

¿Cómo construyó Arlt su identidad en el marco de una sociedad porteña que se encuentra en un proceso de transformación. ¿Cuál es el problema de la identidad y pertenencia en este caso?
¿Qué características tiene su discurso? ¿Qué representa Arlt para sus lectores? ¿En qué medida los lectores de Roberto Arlt ven en su figura la representación proyectual de lo que ellos anhelan y podrían alcanzar?
¿Cuál es su ideología?¿Qué propuesta política ideológica se desprende de sus crónica y novelas ante el vacío de poder de este período?.
Consideramos que Roberto Arlt representa para los sectores populares la proyección de lo que ellos pueden alcanzar por medio de la literatura autodidáctica y la experiencia de vida. El objetivo de este trabajo es analizar la identidad contradictoria y ecléctica en la figura de Arlt y en la de sus lectores, producto de de una cultura popular construida con retazos de distintos discursos e ideologías, pero en la que fluyen el pragmatismo y la propia experiencia.
Como fuentes nos basaremos principalmente en dos novelas de este escritor: El juguete rabioso (1926), Los siete locos (1929) y las publicaciones en el Diario el Mundo compiladas bajo el nombre de “Aguafuertes porteñas”.


1.1. ¿Cómo construyó Arlt su identidad en el marco de una sociedad porteña que se encuentra en un proceso de transformación?.
Durante el período de entreguerra, la ciudad de Buenos Aires se vio impactada por diversos factores como la urbanización, la modernización, la aparición de nuevas editoriales para un nuevo público lector potencial, etc.
El mercado editorial de aquel momento fue respondiendo a las necesidades del nuevo público potencial (producto de una mayor alfabetización, de una mejor educación y de la construcción de espacios de sociabilidad en los barrios que estaban en pujante crecimiento, como así también, consolidando distintos programas tendientes a operar sobre éste.
Roberto Arlt es producto de la cultura popular[1] de esos años. Su identidad se fue forjando poco a poco en este contexto con retazos de distintas ideologías, pero principalmente fundándose en su propia experiencia y en la lectura autodidacta. Por eso, muchas veces, podemos apreciar contradicciones y un marcado eclecticismo en su personalidad.
Su formación por fuera de los ámbitos formales le ha brindado la posibilidad de acceder a diferentes lecturas e ideas (socialistas, anarquistas, comunistas, fascistas, nihilistas, teosóficas, espiritistas, etc.), difíciles de aunar entre sí.
En la figura de Arlt encontramos lo que podría denominarse “personalidad coaktil”, una identidad en la que se mezclan distintas ideologías e identidades conformando una totalmente “nueva” y “distinta” a las anteriores. Por ello, es muy difícil encasillar a este escritor en algún grupo de pertenencia, estilo literario o ideología. Él se encuentra en los márgenes de la sociedad, de la literatura, y de las distintas ideologías. Está ubicado en su propio espacio: entre la exhibición de la cultura y la exhibición de la incultura, entre lo moderno y lo tradicional, entre el grupo boedista y martinfierrista, entre lo real y lo fantástico, etc.; y desde allí despliega todos sus conocimientos y su discurso literario[2].
Arlt crea una “nueva” y “distinta” identidad basada en su propia experiencia como lector, como ciudadano de esa Buenos Aires, como emergente de la cultura popular, como escritor y como representación proyectual de lo que podrían alcanzar sus lectores ( hombres y mujeres de los sectores medios y populares).
Él es consciente del lugar que ocupa en esta sociedad convulsionada por las transformaciones, y de la incidencia que puede llegar a tener su palabra sobre sus lectores. Con esta “autoridad” escribe para ellos con un tono que a veces pareciera muy irónico y sarcástico, pero que evidentemente no afecta la moral de quienes lo leen, porque ven en él a uno de los suyos, a un amigo con mucha experiencia de vida que los aconseja a través de sus Aguafuertes porteñas o que los hace delirar a través de sus novelas y obras dramatúrgicas.

1.2 Características del discurso: entre la exhibición de la cultura y la exhibición de la incultura; entre lo real y lo fantástico.
Durante el período de entreguerra ingresan al campo intelectual escritores que vienen del margen, como Roberto Arlt, como así también, la tematización del margen que ellos producen. Para Sarlo esto se traduce en “… un sistema nuevo en donde se perciben cruces formales entre diferentes niveles de lengua y diferentes estética…”[3]
Para esta autora las obras de Roberto Arlt “… mezclan dos temas, la precariedad de su formación y la exhibición de lecturas, que son contradictorios pero, de algún modo, también complementarios, porque la exhibición de lecturas ocupa el lugar que, ni por linaje ni por adquisición, pueden otorgar otros títulos…” [4]
Durante sus novelas continuamente se enuncian títulos de obras literarias con la finalidad de mostrar que el autor posee cierto bagaje cultural adquirido a través de la lectura autodidacta.
“… Sobre una silla, junto al respaldar del lecho, tenía las siguientes obras: Virgen y Madre de Luis de Val, Electrotécnica de Bahía y un Anticristo de Nietzsche. Virgen y Madre, cuatro volúmenes de 1.800 páginas cada uno, me los había prestado una vecina planchadora…”[5]
Para Sarlo la utilización del sarcasmo es una de las formas del resentimiento ante la distribución de la cultura. Para ella, Arlt escribe a partir de un vacío que debe ser colmado con los libros y los autores que menciona, lo cual manifiesta una dualidad entre la exhibición de cultura y exhibición de incultura. Según Sarlo, este discurso doble de la ironía niega y afirma, al mismo tiempo, la necesidad y la futilidad de la cultura.
“… - Pero, ¿dónde diablos ha estudiado usted todas esas cosas?
- En todas partes, señor. Por ejemplo: voy por la calle y en una casa de mecánica veo una máquina que no conozco. Me paro, y me digo estudiando las diferentes partes de lo que miro (…) además tengo una biblioteca regular, y si no estudio mecánica, estudio literatura.
- ¿Cómo –interrumpió el capitán- también literatura?
- Sí, señor, y tengo los mejores autores: Baudelaire, Dostoievski, Baroja…”[6]
La figura del inventor es clave tanto en El juguete rabioso como en Los siete locos. El batacazo, exaltación final que obsesiona a Silvio y a Erdosain, puede alcanzarse a través de un descubrimiento afortunado, la construcción de una máquina o la obtención de una fórmula química. El triunfo del inventor proporciona, de un solo golpe, fama, mujeres y dinero. Por ello, la técnica es una de las temáticas favoritas en la literatura de los humildes,y una vía hacia el éxito que puede prescindir de la universidad o de la escuela media.
“… Teoría… sueños…- me interrumpió restregándose las manos-. Yo lo conozco a Ricaldoni, y con todos sus inventos no ha pasado de ser un simple profesor de física. El que quiere enriquecerse tiene que inventar cosas prácticas, sencillas…”[7]
Para Teresa Garmuglio los materiales y procedimientos de Arlt respondían a convenciones propias del realismo moderno “… un verosímil asentado en lenguajes, escenarios (…) reconocibles para el lector y asimilables a su experiencia.”[8]
Pero ese realismo modificaba la composición del relato. No era el realismo ni el de los boedistas ni el de los Payró o los Galvez, sino que agregaba unos factores extraños, vinculados con fantasías de transgresión en todos los órdenes de la moral social, introducían nuevas figuras y espacios, formas atípicas de la metáfora y distorsiones del orden temporal – causal. Estas modificaciones no se agregaron de una sola vez, sino que obra tras obra fue adosando estos nuevos factores, considerados atípicos para el realismo contemporáneo. La identidad literaria y las características “arltianas” se fueron construyendo poco a poco a partir de su propia experiencia personal. Así podemos ver que El juguete rabioso (1926) posee menos transgresiones (al realismo), que las que tiene Los siete locos (1929), y las que tuvieron obras dramatúrgicas posteriores, que se alejan del realismo ingresando en un mundo mas cercano a lo fantástico.
Para Gramuglio, Arlt “… postuló un realismo de exceso, apto para unos tiempos de violentas conmociones, que exigían acción dramática y héroes poderosos…” [9]
En este contexto puede comprenderse la incorporación de personajes que se encuentran entre lo real y lo fantástico, como el Astrólogo el Buscador de oro en Los siete locos. Personajes “locoides” que parecieran alejarse de lo real, o al menos cuesta imaginárselos en los años de entreguerra en la ciudad de Buenos Aires.

1.3. Las referencias al mometo
En las dos novelas de Roberto Arlt, El juguete rabioso (1926) y Los siete locos (1929), la vida de los personajes es miserable y a pesar de que intentan salir de esa condición nunca lo logran.
Silvio Astier, protagonista de El juguete rabioso intenta tener un lugar dentro del ejército, pero es expulsado porque sus iniciativas e invenciones no son valoradas dentro de esta institución mientras se privilegian “recomendados”, dando muestras de corrupción.
“… ¿De baja, mi sargento?- temblaba todo al hablarle.- (…)
_Pero si yo no he cometido ninguna falta, mi sargento, usted lo sabe bien.(…)
-¿qué quiere que le haga? Claro que no está bien…creo, no, no lo sé… me parece que el capitán tiene un recomendado… así me lo han dicho, no sé si es verdad, y como usted no ha firmado contrato todavía, claro, sacan y ponen al que quieren. Si hubiera firmado contrato no habría caso, pero como no está firmado, hay que aguantarse...”[10]
Más tarde busca empleo y lo único que consigue es trabajar en una librería a cambio de hospedaje, comida y un mísero sueldo.
“… Bueno mirá … Te voy a dar un peso y medio, y casa y comida, vas a estar mejor que un príncipe, eso sí,- y el hombre inclinaba su greñuda cabeza- aquí no hay horario… la hora de más trabajo es de ocho de la noche a once… ”[11]
El problema central de esta obra es la vivencia del joven Silvio Astier, que tiene que ingresar al mundo laboral, sabiendo que sólo lo esperan la explotación y humillación. La crítica al trabajo asalariado se hace presente:
“…La sociedad actual se basa en la explotación del hombre, de la mujer y del niño. Vaya, si quiere tener conciencia de lo que es la explotación capitalista, a las fundiciones de hierro de Avellaneda…”[12]
En sus Aguafuertes porteñas, Roberto Arlt incluye un texto llamado "¿Quiere ser usted diputado?", en el cual saca a relucir toda la corrupción propia de los políticos, y en cierta medida también, al período democrático de ese momento.
“… Si usted quiere ser diputado, no hable a favor de as remolachas, del petróleo (…)no hable de fidelidad a la Constitución, al país; no hable de defensa de obrero, del empleado y del niño. No, si usted quiere ser diputado, exclame por todas partes:
-Soy un ladrón, he robado… he robado todo lo que he podido y siempre.
(…)Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande y a “acomodarme” mejor.
(…)Me propongo vender el Congreso e instalar un conventillo o casa de departamento en el Palacio de Justicia, porque si yo ando en libertad es porque no hay justicia, señores…”
Con este discurso, lo matan o lo eligen presidente de la República…”[13]
Arlt en Los siete locos fue capaz de mostrar el descontento que existía dentro del Ejército. La secta que haría la revolución contaba con un Mayor, y en sus palabras podemos anticipar lo que luego sucedería en 1930.
“… Las ideas de dictadura y los acontecimientos políticos militares de estos últimos tiempos, me refiero a España y a Chile, han hecho pensar a muchos de mis camaradas que nuestro país podría ser también terreno próspero para una dictadura (...) desde ya puedo anticiparles que son más numerosos de lo que ustedes creen los oficiales desengañados de las teorías democráticas, incluso el parlamento. No me interrumpa señor. El noventa por ciento de los diputados de nuestro país son inferiores en cultura aun teniente primero de nuestro ejército…”[14]
Las similitudes con los hechos posteriores son tan grandes que el mismo Arlt en reediciones posteriores aclaró lo siguiente en una nota de autor:
“Nota de autor: Esta novela fue escrita en los años 28 y 29 editada por editorial Rosso en el mes de octubre de 1929. Sería irrisorio entonces creer que las manifestaciones del Mayor han sido sugeridas por el movimiento revolucionario del 6 de setiembre de 1930. Indudablemente, resulta curioso que las declaraciones de los revolucionarios del 6 de setiembre coincidan con tanta exactitud con aquellas que hace el Mayor y cuyo desarrollo confirman numerosos sucesos acaecidos después del 6 de setiembre.”[15]
Esto demuestra que más allá del hecho curioso, Arlt tenía una percepción admirable de lo que acontecía en las distintas instituciones y sectores de ese momento, tanto que su ficción llegó a convertirse en realidad. Teresa Gramuglio encuentra una nueva contradicción en este acontecimiento: “…Arlt había justificado la invención de los locoides y de la Sociedad Secreta apelando a un principio de la mimesis realista: el arte no hace sino imitar la vida. Al reeditar Los siete locos después del golpe, agregó una nota del comentador que operaba a la inversa (…) Esa estrategia apuntaba a conferir a su ficción un carácter casi profético
1.4. Propuesta política-ideológica.
La secta descripta en Los siete locos no posee aparentemente una ideología clara, sino que persigue solamente el fin revolucionario, entendido como la instauración de un tirano:
“…Cuando converse con un proletario seré rojo , ahora converso con usted(…)Seremos bolcheviques, católicos, fascistas, ateos, militares, en diversos grados de iniciación…”[16]
“…Crear un hombre soberbio, hermoso, inexorable, que dormía las multitudes y les muestra el porvenir basado en la ciencia (…). Nosotros crearemos ese príncipe de sapiensa. (…) Un Ford, un Edison tienen mil posibilidades más de provocar una revolución que un político…”.[17]
Para Sarlo en las obras de Arlt, la idea del tirano se asocia con la idea de poder que está presente en la época: “…traduce así un tópico del período, que tiene varias versiones de izquierda y de derecha. Y Arlt, según los textos, adopta uno u otro clivaje (…) el deseo del tirano (o de serlo) está asociado a la potencia intelectual y al saber…”[18]
“… ¿Sabe usted cuanto asesinatos cuesta el triunfo de un Lenin o de un Mussolini? A la gente no le interesa eso porque Lenin y Mussolini triunfaron…”[19]
Para ella Arlt escribe en este espacio ideológico construido con discursos contradictorios, oscilatorios y fusionados. Estamos en presencia de una cultura de mezcla y en este caso ante una “personalidad coacktil”, en donde distintas ideas y “personalidades” se mezclan entre sí generando una personalidad e ideología totalmente nueva y distinta a las anteriores.
La autora señala la secta de la novela “…se trata de una revolución futurista, con su peculiar mezcla de esteticismo, violencia y tecnología, encaminada a destruir, nietzscherianamente, la mentira metafísica cristiana…”[20]
Por último, a partir de lo expresado en líneas anteriores, podemos distinguir que ante el vacío de poder que se manifiesta en este período, desde la figura de Arlt surge así un modelo que no hace más que reafirmar una personalidad coacktil, propia de una formación autodidacta fuera de los marcos institucionales tradicionales en los que predominan matices del nihilismo nietzscheriano junto con rasgos anarquistas y fascistas.
En estas fuentes literarias se describen magníficamente las transformaciones y los conflictos que vivían los sectores populares porteños de la entreguerra: la urbanización y la modernización; la aparición de nuevas editoriales que apuntan a un nuevo público lector y a construir ideas en un heterogéneo marco ideológico.


[1] Thompson y los historiadores marxistas de orientación cultural perseveran en dos conceptos generales: en el concepto de “clase” y en el de “Cultura Popular”. Por “Cultura Popular”, Thompson entiende una cultura plebeya que se resiste a las condiciones y prácticas del poder establecidas.

[2] Benhbid, Seyla indica que no puede haber una interpretación de una cultura holística, y que una cultura grupal se puede contradecir con lo personal. Por ello la identidad individual muchas veces está enfrentada con la identidad grupal.
[3] Sarlo, Beatriz. Una modernidad periférica: Buenos Aires 1920 y 1930. Nueva Visión .pág. 180.
[4] Ibidem. pág 51
[5] Arlt, Roberto. El juguete rabioso. Colección Letra Mayor. Ed Altamira. Pág.24
[6] Ibidem. Pág. 97
[7] Ibidem. Pág.75
[8] Gramuglio, Teresa. Posiciones, transformaciones y debates en la literatura. Tomo VIII. Nueva Historia Argentina. Ed Sudamericana. 2001..Pág. 374.
[9] Ibidem. Pág.375.
[10] Arlt, Roberto. El juguete Rabioso en Colección Letra Mayor. Ed. Altamira .Pág.103
[11] Ibidem. Pág 61

[12] Arlt, Roberto. Los siete locos. Centro Editor de Cultura. 2005.pág.34
[13] Arlt, Roberto. ¿Quiere ser usted diputado? Aguafuertes porteñas. Pág. 116-119
[14] Arlt, Roberto. Los siete locos. Centro Editor de Cultura. 2005 .Pág. 100
[15] Ibidem.
[16] Arlt, Roberto. Los siete locos. Centro Editor de Cultura. 2005. Pág. 91
[17] Ibidem. Pág. 30
[18] Sarlo, Beatriz. Una modernidad periférica: Buenos Aires 1920 y 1930. Nueva Visión. Pág. 53
[19] Arlt, Roberto. Los siete locos. Centro Editor de Cultura. 2005. Pág. 83
[20]Sarlo, Beatriz. Una modernidad periférica: Buenos Aires 1920 y 1930. Nueva Visión. Pág. 54